lunes 17 de octubre de 2011

La emoción en los vinos


Los vinos como cualquier otro producto y/o servicio se rigen por las leyes de los mercados. Según el Manifiesto Cluetrain, “los mercados son conversaciones” y en todas las conversaciones, influye el lenguaje verbal y el no verbal, éste incluso en mayor porcentaje que el primero. 

Otras premisas del Manifiesto Cluetrain son los mercados consisten en seres humanos” y “las conversaciones entre seres humanos, suenan humanas”.

Dentro del proceso de compra por los seres humanos, se pueden diferenciar dos grandes grupos, la compra planificada y la compra por impulso. En la primera, la persona ya tiene prevista la compra de un artículo y/o producto, si bien en la segunda fórmula de compra, entran factores más subjetivos.
En este segundo grupo es donde las emociones, sentimientos y los posibles beneficios del proyecto tienen igual o más importancia que las características intrínsecas y objetivas del proyecto y/o servicio.
Los profesionales de vino, en bastantes ocasiones pecamos de utilizar los tecnicismos a la hora de definir un vino con el objetivo de enseñar al mundo entero, lo bueno que somos y la calidad objetiva que el vino presenta, sin tener en cuenta que la mayoría de las personas amantes de los vinos, no presentan dichas cualidades. 

¿Por qué no centrar las características de los vinos en relación con las emociones que ofrecen y no en sus características técnicas? ¿Quién no se ha enamorado de una persona por características que no sabía explicar? ¿Qué lugar favorito lo es por hechos objetivos? Igual que estás miles de preguntas se podrían plantear en relación con los vinos. 

El diseño emocional y el storytelling deben ser tenidos al igual que las variedades, estructura del vino. Al igual que en equipos de trabajo y siguiendo la teoría del eslabón más débil, “Una cadena es tan débil como el más débil de sus eslabones”, Si tenemos un vino espectacular, y no lo adornamos con un traje acorde…., el concepto global del vino tendrá el valor de su eslabón más débil. 

Storytelling, es proceso por el cual el producto o servicio presenta una historia que lo hace más atractivo y emocional. Como ejemplo en Extremadura podemos tener un producto muy nuestro que es el aceite de oliva Full Moon (http://www.fullmoonoliveoil.com/), donde cada primera luna llena de octubre, se procede al proceso de recolección de la aceituna, creándose un evento que le aporta al aceite un aura especial. Junto con ello, el packaging esmerado, hace de este aceito, un majar probado pro los mejores cocineros de España. 

Diseño Emocional juga con los colores, las texturas, los diseños para extraer del clientes/consumidor, un gancho emocional que lo induzca a sentir por el producto o servicio un lazo más fuerte que la objetividad. ¿Alguien analiza objetivamente el iPhone?

Los consumidores de vinos… lo están esperando, si no se lo damos… otros se los darán. 
 

1 comentarios:

Pindi dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Debemos vender sensaciones y no productos, en el vino debería ser fácil hacer esto.

Aunque creo que llevamos años sin la orientación perfecta, aunque ahora estamos en el buen camino.

Enhorabuena por tu blog, necesitamos iniciativas como esta para potenciar nuestros productos.